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Climatización radiante



Climatización radiante

La climatización radiante utiliza suelo o techo radiantes como forma de transmisión del calor, independientemente de cuál sea el sistema de producción del calor

Climatización radiante

La climatización radiante utiliza la radiación para la transmisión del calor de la calefacción, aunque cuando se trata de refrigerar, el sistema no funciona de la misma manera. Vayamos por partes.

La calefacción normalmente siempre ha sido por convección. La convección es uno de los tres métodos que según la Física puede usarse para transmtir calor. Normalmente, cualquier en proceso de calefacción tiene lugar simultáneamente los tres procedemientos: contacto, convección (se calienta el aire) y radiación (el calor fluye en forma de ondas infrarrojas). En función de las características propias de la fuente de calor y de las circunstancias del receptor del calor, tendrá más peso una de las formas de transmisión u otra. Está claro que el fuego puede quemar por contacto o calentando el aire de la habitación donde hay una chimenea. El calor del sol nos llega en forma de radiación infrarroja. Está claro que el calor del sol no puede transmitirse a través del aire, puesto que en el espacio exterior no lo hay, ni por contacto. Una de las características que aumenta la transmisión de calor por radiación es la superficie emisora del calor, de forma que a mayor superficie emisora, menor convección y mayor radiación tienen lugar. En este principio se basa el suelo y el techo radiantes, y en este mismo principio se basa su eficiencia.

El hecho de que la superficie de emisión sea tan amplia tiene, además de la radiación de infrarrojos, otro efecto, que es que necesitan una temperatura mucho más baja para funcionar que los radiadores convencionales, con el consiguiente ahorro de combustible. Un sistema de calefacción central con radiadores necesita una temperatura de 70ºC, mientras que la calefacción radiante tiene suficiente con 45ºC. Es evidente el ahorro en energía que posibilita el suelo radiante.

Estamos hablando de suelo y techo radiantes. Para una tontería colocar la calefacción en el techo, pero debemos recordar que con el techo radiante no se produce el problema de la calefacción convencional, en el que el aire caliente sube hacia el techo. Con la calefacción radiante, se emiten infrarrojos que sólo se transforman en calor cuando tocan cuerpos sólidos; no se está calentando el aire, por lo que es indiferente dónde se sitúe la calefacción. Pero el suelo radiante tiene varias ventajas inapelables frente al suelo radiante. Éste requiere levantar el suelo, puesto que el circuito refrigerante transcurre bajo el mismo. Por este motivo, el suelo radiante suele instalarse sólo durante la construcción o remodelación del edificio, porque en caso contrario no es rentable. Pero el techo radiante puede instalarse con la mínima obra civil en cualquier momento, ofreciendo las mismas ventajas que el suelo radiante.

Hasta aquí, lo que es la calefacción. Pero el suelo radiante también sirve para refrigerar, con lo que la ventaja de este sistema es doble. En este caso, la transmisión de calor no se produce por radiación sino por contacto directo: el aire caliente entra en contacto con el suelo o el techo radiantes, que absorben el calor y lo expulsan de la habitación a través de una bomba de calor convencional o geotermica.

Por todos estos motivos, la climatización radiante es el complemento ideal para la climatización por bomba de calor o geotérmica, alcanzándose elevados ahorros de energía gracias a esta combinación.

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